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Mi gratitud a la editorial Brill
Hay momentos donde el trabajo silencioso de años encuentra un eco que nos obliga a detenernos y reflexionar. Hoy comparto la alegría de ver publicado mi reciente artículo en The International Journal of Restorative Justice, bajo el sello de la editorial Brill.
Por Diana Márquez
Me pregunto cuánto de lo que sentimos frente a una tragedia es genuinamente nuestro. ¿Cuánto de nuestra furia, de nuestro pedido de castigo, nace de nuestras entrañas y cuánto es el resultado de un guion que nos han escrito de antemano?
Por Diana Márquez
Cuando nos encontramos en Víctimas por la Paz, cuando compartimos un mate y nuestras historias, a menudo surge una pregunta silenciosa que va más allá del ruido mediático y del clamor por el castigo. Es una pregunta que nace de la experiencia vivida en carne propia: una vez que se dicta una sentencia, una vez que el sistema judicial cierra su capítulo, ¿qué pasa con nosotros y nosotras? ¿Qué necesitamos realmente para poder seguir adelante?.
Por Diana Márquez
Hay una dinámica singular, una energía intersubjetiva casi palpable, que se despliega en el espacio contenedor de un encuentro restaurativo. Quienes hemos tenido el privilegio de facilitar o participar en estas conversaciones sabemos que no se trata de un mero intercambio verbal; es una inmersión profunda en la fenomenología del conflicto humano, un proceso donde la palabra y el silencio se entrelazan para tejer la posibilidad de una reparación que, muchas veces, las partes consideraban inalcanzable. Estas son crónicas de esos diálogos que tienen el poder de generar verdaderos "movimientos telúricos" en la psique de quienes se atreven a transitarlos.
Por Diana Márquez
En un mundo que a menudo nos empuja al rencor, la carta de una hija al hombre que asesinó a su padre y su posterior encuentro nos recuerdan la fuerza transformadora del perdón y la empatía, pilares de una justicia que busca sanar en lugar de solo castigar.
Por Diana Márquez
Hay momentos en la vida en que algo te sacude profundamente, te conmueve hasta las lágrimas y, al mismo tiempo, te inunda de una esperanza arrolladora. Hoy quiero compartir con ustedes una de esas vivencias, porque es de esas historias que merecen ser contadas, que necesitan expandirse como una onda de luz.